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El encuentro
Articulo Humanismo III

¡El problema hoy no es la muerte… Es la vida!

¿A los jóvenes se nos está olvidando el ejercicio pleno de vivir?

 

Despertar, agradecerle a Dios, admirar las flores, las nubes, las montañas, abrazar a nuestros seres queridos, correr, jugar, saltar, bailar, respirar, amar… VIVIR. Son hoy costumbres simples, son sucesos que poco a poco se volvieron parte de una rutina donde la vida es desechada y le damos paso a la cultura de la muerte. Y todo esto por el simple hecho de que día a día  hemos perdido nuestra capacidad de asombro, es decir, hoy en día para los jóvenes no es para nada trascendental mirar el cielo o simplemente no es una actividad de su gusto admirar la naturaleza hecho que los aleja  de su conexión con un mundo que los rodea. Por ello hoy en día logramos identificar tres fenómenos en particular los cuales agobian la comunidad juvenil:

  • La supresión de la afectividad y de los vínculos humanos táctiles
  • El aferro a la superficialidad
  • La extinción de la pasión  y del aferro a la vida.

En cuanto  al primer aspecto, es un fenómeno creado por la tecnología digital que hoy nos aborda constantemente siendo así inevitables que cada persona debe tener un E-mail, o una cuenta en facebook o en cualquier otra red social digital, y digo que estos son los causantes  ya que son estas herramientas las que  generan este mundo globalizado, pero al mismo tiempo enajenan  las relaciones interpersonales de el fin  único que tienen las mismas que es la afectividad en cuanto sí. Es decir hoy en día nos comunicamos inmensamente es al acción por excelencia de nuestros días, tanto así que incluso se está llegando a perder la intimidad de cada ser, pero al mismo tiempo la afectividad va perdiendo sentido  pues poco a poco se está perdiendo las relaciones afectivas que con razón  a meritaban el tacto; Pues es importante el tacto entre los seres humanos, los jóvenes nos estamos privando de un abrazo, de un beso, de cualquier caricia que indique que no está solo en el mundo sino que bien es un ser social y por ende vive en una sociedad, no la creada por la redes sociales, sino la que se establece en un aquí físico que nos permite vivir como un ser social.

El segundo aspecto no se refiere  sino a un elemento, y es funesto  flagelo que sufre nuestra comunidad juvenil, y es la pérdida del criterio de la convicción que debe existir en todo ser humano, pues hoy en día nos hayamos  sometidos en la sociedad del consumo, la cual nos plantea diferentes caminos, que en su gran mayoría apuntan a la realización personal de cada ser humano  pero solo si se logra a través del “tener” en cuanto tal. Es decir hoy en día  la felicidad se alcanza solo   por medio de las cosas materiales o superfluas, relegando así  diferentes dimensiones del ser como las que son  la mental, la social y la espiritual, y llevando solo  a  encontrar la felicidad desde un ámbito físico.

Hoy los jóvenes nos aferramos mas y mas  a la superficialidad, y dicha superficialidad no es solo desde el dinero, sino que también nos aferramos a  imágenes que nos son vendidas con argumentos inválidos tales como las del sexo deliberado, la vanidad exagerada y en general nos venden el placer no como medio, sino como fin mismo  de la felicidad.

Y por último, el tercer aspecto se encuentra muy ligado con el segundo, pues bien los jóvenes  nos estamos aferrando a una realidad superficial, pero al mismo tiempo nos desaferramos  del verdadero sentido de la vida  y de allí viene La extinción de la pasión, es decir,  hoy los jóvenes estamos relegando la capacidad de asombro y el interés mismo de vivir, por ende cada día crece más los índices de  depresión y los suicidios, cada vez los jóvenes pierden el sentido de cada actividad , es decir el estudio, el trabajo, el juego, el ocio e incluso sus relaciones interpersonales pierden razón de ser por el mismo hecho de perder el criterio, y la convicción de vida.

Por eso los padres, los maestros y en general todas  las autoridades morales debemos insistir a los jóvenes  a que se acerque más a la vida, al ejercicio pleno de vivir, que día tras día no se formen en la superficialidad, y logren así encontrar la felicidad no por medio del placer sino que entiendan que la felicidad no es una realidad externa, pero si por excelencia es una realidad interna que se logra por medio del ejercicio de la bondad y de las practicas humanos, es decir la felicidad no es el tener es el ser en cuanto sí. Entonces jóvenes, niños, adultos, todos aprendamos a vivir la vida, a disfrutar cada espacio con intensidad y hacer todas las cosas con pasión descubriendo así que la vida no es un solo un espacio tiempo, sino que es una decisión que tenemos que tomar tu y yo diariamente.

 

Andrés Felipe Agudelo Zorrilla Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Estudiante de Administración de Empresas

 
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